Cine

Spotlight: Las luces lejos de Twitter

by Aincho 17/02/2016
  

En Revolutio seguimos analizando las principales películas candidatas a los Oscars 2016. En este caso hablamos de Spotlight y su magistral clase de periodismo de investigación.


Hace unos días se anunció que 'The Independent'” cerrará su versión impresa y se convertirá en el primer gran diario británico que se publique sólo online. No es ninguna primicia que los medios de comunicación, sobre todo los impresos, están sufriendo un fuerte cambio de paradigma. Hoy en día internet, las redes sociales, los smartphones y todo lo que aglutina el  mundo post digital ha convertido a cualquier usuario de la red en un competidor directo de cualquier medio de comunicación.  

Nuestra era post digital está regida por el carácter instantáneo, fluido y caótico de la información. Todos los grandes eventos de los últimos cinco años han sido captados y magnificados por las redes sociales. Es más, algunos, como la primavera Árabe, fueron consecuencia de la existencia de Twitter y Facebook.  Grandes voces y talentos han logrado resplandecer gracias a nuestra nueva coyuntura sin necesidad de traicionar sus ideales. Pero, a su vez, la ilusión de la libertad absoluta de la información también ha tenido ciertos contratiempos: las redes sociales responden a los rumores, jamas revisan fuentes o el origen de la historia y nunca se cuestionan las consecuencias morales que puede tener divulgar cierta información (¿ Por qué nadie se opone a pasar videos íntimos de una persona, ya sea de carácter publico o no ?). Pero el peor pecado es que los vicios de los usuarios de la red han sido adoptados por los grandes medios de comunicación. En la cobertura del atentando del maratón de Boston los medios norteamericanos acusaron de forma sistemática a distintos cuidados americanos de ser los perpetradores de la masacre. Los grandes noticieros y diarios se están convirtiendo poco a poco en una simple maquinaria de reciclaje de lo que sucede en las redes sociales. Sin duda alguna el destino de la información, la forma de compartirla y de procesarla va a ser un gran debate que nuestra sociedad post digital va a tener que realizar; mientras tanto Hollywood ya decidió que es tiempo de brindarle tributo a la vieja escuela  periodismo. Primero lo hizo con la serie “The Newsroom” que nos mostraba el ideal de lo que debía ser una redacción y ahora nos llega la gran película “In the Spotlight” que, a partir de un caso verídico, nos enseña el poder del periodismo de investigación. 


In the Spotlight nos sitúa en el año 2001, lejos de Facebook y en un mundo pre 11/9, cuando Britney aún tenia pelo y parecía que el siglo XXI iba a ser el comienzo de una nueva era brillante para la humanidad. Nos cuenta la historia de la unidad de investigación del periódico Boston Globe, llamada "Spotlight" que desenmascaró un escándalo en el que la Iglesia Católica de Massachusetts ocultó un sinnúmero de abusos sexuales perpetrados por distintos sacerdotes de Boston, y por el cual el Globe ganó el Premio Pulitzer al servicio público de 2003. 

La película esta erigida en un guión solido, una buena puesta en escena pero, fundamentalmente, en las monumentales interpretaciones de su reparto: Michael Keaton, Mark Ruffalo, Stanley Tucci y Rachael McAdams están brillantes. Una gran decisión de la película es plasmar el sentimiento de culpa compartida. Todo acto atroz solo puede suceder si las sociedad asume un sumisa complicidad y decide mirar a otro lado. Los protagonistas de la película al investigar el caso y sumergirse en el terror de las víctimas vislumbran la posibilidad de que les podría haber tocado a ellos, que ellos se salvaron de casualidad.  Pero su gran virtud es la madurez con la que encara un tema tan sensible como es el abuso de menores. El guionista y el director, Thomas McCarthy, omite cualquier posibilidad de que haya un golpe bajo. Afortunadamente no hay ninguna escena de abuso y todos los casos de abusos son narrados por adultos que cuenta lo que les sucedió en su niñez, esto no suaviza lo que están contando pero ciertamente como espectador se agradece la decisión artística de McCarthy de enfocarse en la investigación y no en la teatralización de lo sucedido.

Al enfocarse en la investigación, la película platea un rico diálogo con el rol de los medios en nuestra actualidad. La gran inquietud del grupo de investigadores es la posibilidad de apresurarse y no contar la historia como lo merecen las víctimas y el público. Sus protagonistas saben que si se equivocan en un mínimo detalle la iglesia católica puede afirmar que lo sucedido es una anomalía y no una conducta sistemática y sobrevivir al tsunami de la opinión publica.  Estas cuestiones son completamente acordes a nuestra actualidad. Imaginemos qué hubiera pasado si esto sucediera en nuestra era. ¿Se hubiese podido mantener el hermetismo de la historia para publicarla de forma correcta o se hubiera atomizado en numerosos tweets dentro de un mar de información? ¿Se hubiese podido mantener el anonimato y dignidad de las víctimas? Todas estas son preguntas hipotéticas y nunca podremos saber su respuesta pero en el año 2014 HBO lanzó el documental “CitizenFour”, ganador del Oscar, que narra el proceso de investigación del diario The Guardian sobre las revelaciones de Snowden.  

Más allá de las diferencias entre ambos casos, el abuso de niños y el abuso de la privacidad de la población americana y mundial, es curioso destacar que las revelaciones de Snowden no han cambiado en nada las conductas de las personas. Aun sabiendo que la NSA monitorea lo sucedido en las redes sociales nadie ha dejado de usarlas, aun cuando sabemos que estamos entregando nuestra privacidad en una bandeja de plata nada ha cambiado. Es muy difícil trazar similitudes entre ambos casos, la verdad que es imposible. Pero no deja de causar atención que el cine sea el encargado de llevar a la pantalla y al público en general historias que han sido contadas por los medios impresos y que, en el caso de Snowden, ha tenido fuerte repercusión en las redes sociales. 

Al comienzo de la nota destacábamos que las redes sociales e internet han moldeando nuestro mundo post digital pero no podemos dejar de cuestionarnos cómo armonizar nuestros actos en una realidad donde las barreras de lo digital y lo físico han desaparecido, y siempre existe la posibilidad de enceguecernos con falsas luces olvidando que todo acto atroz sucede por la cruel sumisión de los pueblos.



Aincho

Fanático empedernido de Borges y Messi. Productor de absolutamente todo lo que pasa por acá.

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